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5 de agosto de 2011

"Que nunca falte una montaña en tus sueños"

Miriam García Pascual

" Dicen los indios que quien come la flor del Calafate siempre regresa a Patagonia. Yo no lo sé, sólo sé que en sus bosques dejo lo mejor y lo peor de este viaje, la cruel pasión por el Chaltén que me arrancó lágrimas e ilusiones, que me hizo sentir tan lejos y tan cerca ese momento de plenitud robado al viento.
Y una flor al río de las vueltas es mi adiós a Eduardo, la promesa de que algún día volveré"


" Querida Sylvia:
Me dices que no quieres ver a nadie, que tus amigos te molestan y que sólo en las montañas eres feliz. ¿Sabes Sylvia? Las personas somos pequeñas, débiles, defectuosas... y muchas más cosas lindas.
Las montañas son mi fuerza y donde mejor estoy; pero lo que me hace sentir viva es la gente que quiero, ellos son el aire que respiro y necesito para andar...
Eduardo no está, pero tú sí, y yo también, y las montañas serán tu compañía, tu ilusión, tu fuerza...pero ellas no dan calor"
" Deja de llorar Sylvia, las cumbres se entristecen y también lloran, y si llueve no podré volver a Patagonia.
QUE NUNCA FALTE UNA MONTAÑA EN TUS SUEÑOS"

Nacida en 1963 en Tafalla (Pamplona) comenzó a escalar a los catorce años, pero ya mucho antes sintió la pasión de escribir poesías y otros textos que regalaba a su familia y amigos. En 1986 se licencia en Pedagogía, gana la competición nacional de escalada de Patones (la primera y única competición en la que tomará parte) y marcha a Estados Unidos, donde escala la "Nose" formando cordada con Mari Carmen Magdalena "Coco", siendo la primera cordada femenina española que asciende el Capitán. También realiza, con Juan Tomás, la "Salathé".

Ya de regreso a España, en Riglos, escala con Jesús Gálvez la "Directa" de la Visera y, junto con Miguel Lausín, realiza la primera repetición de la "Mediterráneo" al Fire. Al año siguiente vuelve a Estados Unidos y escala "Zodiac" (con Jon Lazkano), "Mescalito" y " Eclipse Lunar" (ambas con Jesús Gálvez). En 1988 regresa nuevamente a América, esta vez acompañada de Jesús Buezo "Risi", y permanece siete meses realizando el viaje que relata en este libro. Escala en Yosemite ("Dihedrat Wall" y "The Shield" al Capitán, con lo que se convierte en la mujer que más veces -siete- ha escalado en él), Andes del Perú (Alpamayo y Huascarán) y Patagonia donde realiza numerosos intentos al Fitz Roy. Bájame una estrella esta basando en el diario que escribió durante ese viaje.

En 1989 escala en solitario "El jardín de los dioses" en Terradets y, poco después, marcha con Jesús Buezo "Risi" a Mali donde abre una nueva vía en el Kaga Tondo. A los pocos meses de su regreso a España parte, de nuevo con Jesús Buerzo y Miguel Lausín, al Meru Norte (India) desde donde el día 25 de mayo de 1990 se recibió el aviso de su desapación.

31 de mayo de 2011

"¿Por qué subir montañas? Porque están ahí"

Lionel Terray

Quien, bien dotado por naturaleza, recorre la montaña desde su infancia, realiza centenares de ascensiones, franquea innumerables obstáculos, va adquiriendo paulatinamente un pie más seguro, unos dedos más fuertes, nervios más sólidos, un cuerpo más robusto, una técnica más refinada. De este modo puedo alcanzar un dominio y una experiencia tales que, incluso en ascensiones de la mayor dificultad, domina la situación hasta el punto de no correr ya riesgos muy importantes y conservar siempre una amplia reserva de fuerza y de energía.
Las montañas, que antaño le parecían un mundo lleno de misterios y emboscadas, se le hacen familiares y amables. Las paredes que, ayer, reclamaban todo su valor y toda su energía, sólo le ofrecen ya una agradable gimnasia.

En alpinismo, como en cualquier otro deporte, los milagros son raros. Las dotes, la experiencia, la técnica y el entrenamiento son las mejores claves del éxito. No se puede concebir un esquiador que, dominando la técnica, sólo continúe bajando por las pendientes fáciles que descendía cuando comenzó; si no buscase terrenos más difíciles, rápidamente el esquí le parecería monótono. Del mismo modo, en el alpinismo cada progreso exige otro y cada ascensión una más difícil; si se quiere conservar intacto el entusiasmo, se deben buscar sin cesar problemas nuevos.

Es precisamente eso lo que hace falta. De hecho, si un esquiador puede encontrar siempre pendientes más rápidas y difíciles, si un atleta puede siempre esperar correr más deprisa o saltar más alto, el alpinista también debe intentar progresar escalando las cimas y las paredes que se ofrecen ante sus ojos
Desarrolló una abundante e innovadora actividad en distintos macizos de la tierra. Es autor de primeras absolutas a montañas como el Fitz Roy (3.405 m.) en Patagonia, Charcraraju (6.113 m.) en la Cordillera Blanca de Perú, Jannu (7.710 m.) y Makalu (8.463 m.)en el Himalaya o los montes Huntington en Alaska. En su anterior actividad en los Alpes destacan la cuarta ascención de la Walker (1947) y la Cassin al Piz Badile en siete horas y media, todas con Louis Lachenal.
En 1944 abre la Norte de la Aiguille des Pèlerins con Rébuffat, y en 1946 la variante directa al Espolón Tournier de Les Droites. En 1950 participa en la expedición francesa al Annapurna, en la que renuncia a la cima para asegurar el descenso de sus amigos Herzog y Lachenal, ambos con gravísimas congelaciones. En 1960 realiza el primer descenso en esquís de la vertiente norte del Mont Blanc. Fallece a los 44 años en un accidente de escalada inexplicable en las paredes de Vercors y está enterrado en el cementerio de Chamonix

Su obra Los conquistadores de lo inútil es en palabra de Eduardo Martínez de Pisón, "una de las más notables autobiografías alpinísticas de todos los tiempos" y uno de los libros más leídos.